Con la llegada del verano, las piscinas y las playas se convierten en uno de los lugares favoritos para disfrutar en familia. Sin embargo, la exposición solar durante la infancia requiere una atención especial. La piel de los bebés y los niños es mucho más sensible que la de los adultos, por lo que una exposición inadecuada puede provocar quemaduras, deshidratación y aumentar el riesgo de problemas cutáneos a largo plazo.

Desde Centro Pediátrico San Francisco queremos compartir una serie de recomendaciones basadas en la evidencia científica para que los más pequeños disfruten del verano de forma segura.

¿Por qué es tan importante proteger la piel infantil?

La piel de los niños es más fina y contiene menos melanina, el pigmento que ayuda a proteger frente a la radiación ultravioleta (UV). Esto hace que las quemaduras solares aparezcan con mayor facilidad y que los daños producidos por el sol se acumulen desde edades muy tempranas.

Diversos estudios han demostrado que las quemaduras solares sufridas durante la infancia aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de piel en la edad adulta. Por ello, la protección solar debe formar parte de los hábitos cotidianos desde los primeros años de vida.

Bebés menores de 6 meses: evitar la exposición directa

En los bebés menores de seis meses, la recomendación principal es no exponerlos directamente al sol.

Cuando se acude a la playa o a la piscina, es importante:

  • Mantener siempre al bebé en zonas de sombra.
  • Utilizar sombrillas o toldos, teniendo en cuenta que la arena y el agua reflejan parte de la radiación solar.
  • Vestir al bebé con ropa ligera, transpirable y que cubra la mayor parte del cuerpo.
  • Colocar un gorro de ala ancha que proteja la cara, las orejas y la nuca.
  • Evitar salir durante las horas de mayor intensidad solar.

En esta etapa, la protección física mediante ropa y sombra es la medida más eficaz.

Niños mayores de 6 meses: protección solar completa

A partir de los seis meses, además de las medidas anteriores, puede utilizarse protector solar adaptado a la edad infantil.

Elegir un fotoprotector adecuado

Se recomienda utilizar:

  • Factor de Protección Solar (FPS) 50 o superior.
  • Protección frente a radiación UVA y UVB.
  • Fórmulas resistentes al agua.
  • Productos específicos para pieles infantiles o sensibles.

El protector debe aplicarse entre 20 y 30 minutos antes de la exposición solar y renovarse cada dos horas, así como después de cada baño o si el niño ha sudado intensamente.

No debe olvidarse ninguna zona, especialmente:

  • Orejas.
  • Nariz.
  • Labios.
  • Empeines.
  • Cuello.
  • Parte posterior de las piernas.

La ropa también protege

La protección solar no depende únicamente de las cremas.

Para niños pequeños resulta recomendable utilizar:

  • Camisetas con protección solar (UPF).
  • Bañadores que cubran hombros y tronco.
  • Gorras o sombreros de ala ancha.
  • Gafas de sol homologadas con filtro UV.

Estas medidas son especialmente útiles cuando los niños permanecen muchas horas jugando al aire libre.

Evitar las horas centrales del día

La radiación ultravioleta alcanza su máxima intensidad entre las 12:00 y las 17:00 horas.

Siempre que sea posible, conviene organizar las actividades al aire libre fuera de esta franja horaria. Si no puede evitarse, es fundamental permanecer el mayor tiempo posible bajo sombra y reforzar todas las medidas de protección.

Hidratación: tan importante como la protección solar

El calor favorece la pérdida de líquidos y aumenta el riesgo de deshidratación, especialmente en los niños pequeños.

Para prevenirla:

  • Ofrezca agua con frecuencia, aunque el niño no la pida.
  • En el caso de los lactantes, mantenga las tomas habituales de leche materna o fórmula.
  • Evite bebidas azucaradas y refrescos.
  • Haga pausas frecuentes a la sombra.

Cuidado con las quemaduras solares

Una quemadura solar nunca debe considerarse «normal». Si aparece enrojecimiento intenso, dolor, ampollas, fiebre o decaimiento, es recomendable consultar con un pediatra.

Mientras tanto:

  • Aleje al niño del sol.
  • Mantenga una buena hidratación.
  • Refresque la piel con agua templada.
  • No rompa las ampollas ni aplique remedios caseros que puedan empeorar la lesión.

La protección solar también en días nublados

Hasta el 80 % de la radiación ultravioleta puede atravesar las nubes. Del mismo modo, el agua y la arena reflejan los rayos solares, aumentando la exposición incluso cuando el niño permanece bajo una sombrilla.

Por este motivo, las medidas de protección deben mantenerse durante todo el verano, independientemente del estado del cielo.

Crear hábitos saludables desde la infancia

Los niños aprenden observando a los adultos. Aplicarse protector solar juntos, utilizar sombrero, buscar la sombra y beber agua con frecuencia son hábitos sencillos que pueden mantenerse durante toda la vida y reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con la exposición solar.

Desde Centro Pediátrico San Francisco cuidamos de la salud de los más pequeños

En Centro Pediátrico San Francisco promovemos la prevención como una de las mejores herramientas para proteger la salud infantil. Si tiene dudas sobre la protección solar más adecuada para su hijo, presenta una reacción en la piel tras la exposición al sol o necesita asesoramiento pediátrico, estaremos encantados de ayudarle.

Disfrutar del verano es compatible con cuidar la salud. Con unas sencillas medidas de protección, los bebés y los niños pueden disfrutar de la playa y la piscina de forma segura.

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Equipo Centro Pediátrico San Francisco.